1. ¿Qué se quiere hacer?
En primer lugar antes de emprender un negocio empresarial es muy importante saber qué se quiere hacer, es decir, qué ideas y proyectos de negocios se tienen en mente y se quieren sacar adelante.
Al hablar de ideas hay un concepto que siempre se debe tener en cuenta, la Innovación.
En ocasiones es posible que se nos ocurra una idea de negocio nueva, original y que no exista en el mercado, que posibilitaría la apertura de nuevos mercados y la aparición nuevas necesidades que aún no están cubiertas entre el público objetivo al que se dirige la idea.
En cambio, otras veces podemos desarrollar un producto o servicio que ya existe en el mercado, introduciéndole modificaciones que permitan captar las necesidades que no han quedado satisfechas.
El origen de las ideas para emprender puede ser múltiple. Las fuentes más habituales de generación de ideas suelen ser:
- Experiencia profesional previa
- Estudios
- Hobbies / aficiones
- Viajes realizados a lugares con culturas y hábitos de consumo diferentes
- Habilidades
- Detección de necesidades de mercado o de sus deficiencias, carencias del mismo
- Cambios del entorno (legislativos, políticos...)
- Nuevas tendencias en los hábitos de consumo.
- Inventos / Nuevas formas de trabajar.
2. ¿Puedo convertir mi idea en Negocio?
Para que la idea llegue a ser una buena oportunidad de negocio, debe cumplir una serie de condiciones:
- Capacidad técnica: ser capaces de desarrollar el producto o servicio que se quiere ofrecer al mercado.
- Clientes: éstos son muy importantes para obtener una alta cuota de mercado, ya que de ellos depende que los productos o servicios se vendan.
- Producto útil y atractivo: que cubra las expectativas de los clientes según las normas establecidas de calidad. Debe ser comercializable, cómodo y fácil de conseguir.
- Beneficios: la actividad debe proporcionar rentabilidad en el tiempo. Es imprescindible conocer de antemano que el negocio va a alcanzar las expectativas deseadas.
- Recursos humanos y financieros que se necesitarán para llevar a cabo la actividad.
Para una mayor certeza de que la idea de negocio se convierta en una empresa es imprescindible la realización del Plan de Negocio.
3. ¿Con qué objetivo se va a realizar el proyecto empresarial?
Se deben establecer unos objetivos a c/p, m/p y l/p dentro de la planificación estratégica de la empresa, con la finalidad de llevar un control posterior sobre el grado de consecución de los mismos.
4. ¿Qué miembros/emprendedores pueden formar parte del proyecto?
En este apartado se van a definir cuales son los integrantes del proyecto.
La puesta en marcha del plan de negocio la pueden desarrollar diferentes personas:
- Promotores del proyecto: este se trata del caso de socios trabajadores, una o varias personas que en un momento determinado deciden emprender una aventura empresarial.
- Socio Capitalista: se trata de otra forma de crear una empresa en la que el promotor posee la idea y los recursos suficientes para su creación, pero tiene que contratar a una serie de directivos y empleados para que se ocupen del negocio y del trabajo diario, mientras que el promotor sólo participaría económicamente en la misma.
- Promotores y ayuda externa: en esta ocasión el promotor/es tiene su idea de negocio pero no dispone de los recursos necesarios para poder llevarla a cabo. Esa necesidad puede ser tanto económica como de capacitación empresarial, es decir, requieren de ayuda para la orientación y planificación.
5. ¿Cuál es la mejor ubicación de la empresa y cuándo se va a comenzar a trabajar?
Este paso consiste en decidir dónde se va a situar la empresa. Su ubicación es de gran importancia, ya que de ello dependerá el éxito o fracaso de la misma.
Se recomienda para ello la realización de un buen estudio de mercado donde se analicen a los clientes potenciales, proveedores, etc.
Además, es necesario elegir qué momento es el adecuado para iniciar la actividad. Para tomar esta importante decisión antes hay que tener en cuenta una serie de factores que pueden influir en su puesta en marcha: estacionalidad adecuada para emprender la actividad, pago de tributos, elaboración de un cronograma para emprender las posteriores etapas y conseguir una buena planificación y organización.
6. ¿Con qué recursos disponibles se cuenta?
- Económicos imprescindibles para sacar adelante la actividad.
- Humanos fundamentales para realizar cada una de las actividades que se requerirán en los diferentes departamentos de la empresa.
- Red de Contactos: necesaria para establecer relaciones con diferentes empresarios, proveedores, acreedores, etc.
7. ¿Cuál es la inversión económica necesaria y que resultados obtendré?
Se trata de saber cuánto va a costar llevar a cabo el proyecto para así poder ver si se necesitarán ayudas para la financiación del negocio o si por el contrario basta con los propios recursos para empezar con el mismo.
En este punto hay que valorar necesidades como las siguientes: activos materiales e inmateriales, recursos humanos, liquidez, formación, etc.
Además, se deben valorar cuántos clientes son necesarios para que la empresa esté en el punto muerto, es decir, que no tenga ni beneficios ni pérdidas.
8. ¿Cuáles son los clientes potenciales?
Es necesario tener muy claro cuales son las personas o entidades a las que va dirigida nuestra actividad para poder saber qué es lo que realmente necesitan o qué es lo que pueden necesitar.
Para ello es necesario agrupar a los clientes en conjuntos con características diferenciadoras importantes, es decir, segmentar el mercado.
Esta segmentación se puede realizar en función de criterios objetivos: criterios geográficos, sociológicos, demográficos, etc; y de criterios subjetivos: calidad de vida, comportamiento, estilo de vida, etc.
9. ¿Qué normativa debo tener en cuenta en el negocio?
Es necesario conocer las formas jurídicas que existen y a cuáles se puede acoger la empresa.
Posteriormente, se debe elaborar un estudio acerca de qué forma jurídica es la mejor para la actividad que se realiza, de forma que sea posible conseguir mejoras económicas tales como: el pago de menos impuestos, el acceso a ayudas y subvenciones que se ofrecen a determinadas formas, acceso a financiación, etc., o la realización de un número menor de trámites en su constitución y puesta en marcha.